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viernes, 7 de diciembre de 2012

PÁGINAS ENTRE LAS OLAS Y EL VIENTO


Este post está dividido en dos partes: La primera corresponde a la concesión de un premio y los datos que me han sido remitidos por ESTER 

Y la segunda parte, es el post en sí, y corresponde exclusivamente a la publicación del último capítulo de mi novela PÁGINAS ENTRE LAS OLAS Y EL VIENTO. 

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ESTER http://presentaciones-ester.blogspot.com.es/2012/12/premio.html me ha concedido un premio, pero ella dice que primero tengo que contestar a unas preguntas y luego pasárselo a otras seguidoras/es, para que ellas o ellos hagan lo mismo. 
Estas son las preguntas y mis respuestas: 

¿Por qué iniciaste un blog? 
He iniciado tres blogs. Hace diez años inicié el primero y me expulsaron por ser “excesivamente” crítico con el Poder establecido. De mi segundo blog infernal he puesto tierra de por medio por voluntad propia, harto ya de criticar el Poder establecido y de dar caña a los políticos corruptos que han destrozado mi Patria, aunque sigue en activo. El blog, no mi crítica. Y en este otro blog celestial, el único Poder establecido es el Divino y no seré yo quien lo critique, aunque en determinado momento sí puedo hacerlo con quienes manipulan y traicionan el mensaje de un hombre que murió ejecutado en una cruz, hace ahora 2012 años. De todas formas no pienso marcharme ni jarto vino, porque para mí este blog significa un reducto donde confesarme a mí mismo. 

¿Qué color te gusta más? 
El azul marino con una leve y fugaz pincelada de verde esmeralda, que son los colores que ostenta en la superficie mi madre anímica, la mar. 

Cuéntame un secretito. 
Si en mi blog me confieso a mí mismo, ya no existe ningún secreto que contar, porque los iréis leyendo. (Luego vas y lo cuentas.) 

Actor o cantante más guapo. 
De apolíneas bellezas masculinas no entiendo ni jota. Diferente sería si el masculino lo cambiásemos por el femenino. Sin embargo como actor, tengo el corazón “partío” entre dos monstruos de la interpretación: Sir Laurence Olivier y Peter O'Toole. 
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Ahora el Premio lo concedo y traspaso a: 

ELENA . El Callejón de la Prisa. http://elcallejondelaprisa.blogspot.com.es/ 
Por haber sido mi hada madrina, por ser una excelente escritora con una prosa que se convierte en verso, y también por ser la culpable de que yo esté emitiendo desde este blog. 

XIBELIUSS. Desde Sanabria. http://photoxibeliuss.blogspot.com.es/ 
Por su incansable labor de difusión centrada en una zona de España poseedora de mucha Historia y de unos lugares y paisajes maravillosos: Sanabria. 

Por la diversidad de los temas que expone, y cómo los expone. 

KATY SÁNCHEZ. Pasitos Cortos. http://katy-pasitoscortos.blogspot.com.es/ 
Por su capacidad de trabajo. Está en todas partes. Su caminar es largo y lo hace a paso ligero. 

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El Premio podéis recogerlo, dejarlo, contestar, callaros, dar las gracias, o rechazarlo educadamente. Luego me pasaré por vuestros blogs para notificaros el premio. 

Gracias Ester por acordarte de mí, y gracias a todas las personas que al pasar por este espacio dejáis vuestra opinión y vuestras letras, lo que hace que esta bitácora sea un lugar vivo. 
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PÁGINAS ENTRE LAS OLAS Y EL VIENTO 
 Capítulo Último 
 AMOR ETERNO 

Obra inscrita con el Asiento Registral nº 16/2003/1751 Registro Territorial de la Propiedad Intelectual de la Comunidad de Madrid 
Copyright © 2003 José Luís de Valero. 
Todos los derechos reservados.

CONTRAPORTADA 


No quiero gritar mis palabras al viento, puesto que el aire se las lleva; mejor las escribo, pienso, para que no se pierdan en un mundo donde las letras amargas no soportan el discurrir del tiempo. 

Arribaste a mi vida caminando a paso lento, sin hacer ruido, en silencio, apagando mis soledades y dando a luz mis más recónditos sueños. Pasado un tiempo, te fuiste igual que llegaste: al alba, despuntando el día, con el olor a rocío prendido en tu cuerpo entre la piel y tu alma, esa estrella fugaz que iluminó mi vida y que al partir hacia el último confín del Universo, con su ausencia cegó por completo todos mis pasados y futuros sueños. 

Solos tú y yo, mujer, como náufragos en el centro del universo, rostro con rostro, unidas nuestras almas y circunvalados nuestros efímeros cuerpos por millones de brillantes estrellas que iluminarán nuestros inmortales sueños. Siempre juntos, unidos por nuestras soledades y recordando siempre la llama de nuestro primer beso. Tú y yo mujer, aquí, hoy, ahora, mañana, siempre.....siempre soñando con nuestro amor eterno. 


Me hallo al borde de un acantilado que se abre ante mí y hacia el cual estoy deseando precipitarme para acabar de una vez por todas con mi monótona vida, decadente e insulsa, carente de los estímulos necesarios para seguir viviendo en un planeta en el que ya no me encuentro a gusto. Lo único que me ligaba a la tierra era la omnipresente presencia de Marina, mi dueña, mi amor, mi universo. Y los acontecimientos de la pasada noche sirven para que me decida a dar un paso más hacia el abismo que acabará por engullirme, arrastrándome hacia la nada. 

El tanatorio de la M-30 es un lugar frío, como la propia muerte. 

Es la última noche que Marina y yo pasaremos juntos. Separados por un cristal circular, pero juntos, unidos todavía por un invisible filamento de amor que traspasa todas las barreras físicas de la materia, del tiempo y del espacio. 

Estamos los dos solos, como casi siempre lo estuvimos en vida, refugiados en nuestro baluarte de amor y en nuestros silencios, sin importarnos lo más mínimo el qué dirá la gente y haciendo caso omiso de los convencionalismos que la sociedad tiene a bien imponer a los amantes que no legalizan su situación ante la Ley o ante la Iglesia. 

La única ley que existió para nosotros fue el amor mismo. Incondicional, sin papeles, pero amor en suma. Amor longevo, que como el buen vino se fue haciendo con los años y al cabo nos embriagó, sumiéndonos en un placentero sueño. 

Ante la mayestática presencia de la muerte contemplo los cerrados párpados de Marina cuyos ojos ya sin vida se han clavado en el fondo de mi alma interrogándome, sin acusarme, sin un reproche. Quizá sí, ella supo que una vez le fui infiel pero jamás me condenó por ello y prefirió tragarse sus lágrimas a reconocer mi traición. 

Ahora me siento culpable y le suplico el perdón a través del cristal que separa nuestros cuerpos. Dentro de breves horas su presencia física me abandonará para siempre y su esencia de mujer se trocará en humo que se volatilizará en el viento. Sus cenizas las esparciré sobre las plantas que ella cuidó en vida y entonces se habrá cerrado el círculo.

La estación término abre sus puertas para recibir a mi amada. A ella la han vestido de blanco, ataviada como la eterna novia en el espacio y en el tiempo que anhela reunirse con su alma gemela, que impaciente, aguarda en el planeta Tierra para también emprender el vuelo. 

Marina se aleja de mí en silencio, como una nube bienhechora que tras descargar su fruto en la tierra se disuelve en el aire una vez cumplida su misión. Y Marina ya ha cumplido con su misión en la Tierra dejando atrás una vida dedicada a mí en cuerpo y alma. 

Elevo la mirada hacia el negro cielo otoñal que cubre Madrid intentando localizar su estrella, aquella luminaria en la Vía Láctea que según decía tía Reme cuando yo era un niño, poseemos en propiedad todos los seres humanos que poblamos este planeta. Mas esta noche no se distingue ningún fulgor en el firmamento. Quizá las estrellas hayan apagado su luz en señal de duelo. 

Me he quedado solo, sumido en un mundo vacío y carente de cualquier motivación lo suficientemente válida como para continuar existiendo. Poco me importa ya la vida. Desposeído del único amarre que me sujetaba a la tierra, opto por una vía de escape que me conduzca más allá de las estrellas. 

Creo que hoy ha llegado la hora de partir. 
Me despido del mundo, de mis libros y de mi fiel perro que observa mi partida y con su triste y profunda mirada me dice adiós sabedor creo, de mi destino... Me despido de los tristes años pasados en mi infancia, de la vorágine de los días vividos en mi adolescencia, de la locura sufrida en la madurez y sobre todo, digo adiós al amor que en esta tierra recibí a manos llenas de mi traicionada reina, el único recuerdo grato de mi existencia terrena que me acompañará cuando emprenda el último viaje en pos de la auténtica libertad que sólo otorga la muerte. 

He huido de Madrid, la amada tierra que no me vio nacer ni me verá morir. Prefiero que sea aquí, cerca de Finis Terrae, en el fin de la tierra, frente al océano que tantas veces crucé en singladuras que me llevaron a remotos parajes en busca de nuevos horizontes, quizá persiguiendo un nuevo amanecer en mi existencia mediante infructuosos viajes de ida y vuelta. 

He llegado a la estación término de mi vida ligero de equipaje, con lo puesto. Mis únicos bienes terrenos se encuentran a mi lado junto a un acantilado en el confín de la tierra, al final de mi proceso. Son mis amarillentas páginas escritas en remotos tiempos. Páginas que ya ni leer puedo y que pacientes, con resignación aguardan la hora de su edición por el Juez Supremo. 

Hoy están conmigo. Las acojo entre mi pecho al calor que les proporciono con mi fatigado cuerpo. Ellas y yo nos hemos fundido en uno para lanzarnos al viento. Huimos de la tierra que nos desterró de su seno. Nos sumergiremos en nuestra madre la mar, entre montañas de blanca espuma, sobre las olas que nos mecerán, durmiéndonos, hasta el fin de los tiempos. 

Rugiente mar, blanco sudario que cubrirá nuestros marchitos cuerpos. 

Cabo de Creus, 1942 - Finisterre, 2003. 

Copyright © 2003 José Luís de Valero. 
Todos los derechos reservados. 

“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.” 
Antonio Machado
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